De la polenta al pozole:

ITALIANOS EN MÉXICO

¿Sabías que en Chipilo, México, se habla un dialecto italiano que se remonta al 1800?

A la sombra del Cerro de la Malinche y de un pequeño montículo que dieron en rebautizar “Monte Grappa” en las haciendas Chipíloc y Tenamaxtla, cerca de Atlixco y a pocos kilómetros al sur de Puebla, desde 1882 un grupo de  inmigrantes italianos empezaron a formar lo que hoy es la ciudad de Chipilo.

Eran ganaderos y agricultores vigorosos, entre rubios y pelirrojos, de grandes ojos azules como sus cielos italianos y verdes como sus valles. Provenientes en su mayoría de Segusino, Belluno y Treviso en el Véneto (Italia), trajeron con ellos, además de sus arreos, el dialecto véneto y apellidos tan sonoros como Bagatella, Colombo, Dosetti, Lavazzi, Martini, Mazzocco, Merlo, Minutti, Mioni, Mntagner, Piloni, Precoma, Salbatori, Sebenello, Simoni, Spezia, Stefanoni, Vanzini, Zago, Zanella, Zecchinelli. Junto con ellos llegaron algunos piamonteses como los Orlanzino  y novareses como los Galeazzi.

imagenes de: michipilo.com

Provenientes de una región que en Italia ha sido desde siempre conocida por no tenerle miedo al trabajo, con tesón y paciencia, lograron convertir una tierra que solo producía piedras y espinas en campos fértiles para el frijol el maíz y la alfalfa, además de para la ganadería:

“A partir del lunes 9 de octubre de 1882 comenzó la ardua tarea, llena de dolores, angustias y privaciones, de convertir un puñado de tierras, ciertamente fértiles pero abandonadas e improductivas y erosionadas en su mayor parte, en el vergel perfectamente trazado, abonado y cultivado que todos nosotros conocemos.”

Zago, A. Breve Historia de Chipilo, 1982

Al estar rodeados por poblaciones indígenas con las que poco o nada podían comunicar, los chipileños conservaron, durante muchos años, prácticamente intacto su dialecto veneto y sus costumbres, porque fin che i veneti i parle veneto i sará vivi.  (Mientras que los vénetos hablen véneto, vivirán).

Hoy, con una población de alrededor de 3000 habitantes, en su mayoría de origen italiano, Chipilo es una pequeña joya tanto para el turista como para los lingüistas, que estudian su dialecto para recuperar la memoria de otros tiempos:

Bondí bondán
Deme na bona man
Que stegue ben tut al ano
Prima par al ánema e dopo par al corpo”

Y con el dialecto las costumbres, como aquella de El Rigoleto: el domingo de Pascua se reúnen los niños que previamente  han recibido huevos pintados que les regalan sus padrinos en un pañuelo que contiene además  otros pequeños regalos; los niños, en el zócalo de Chipilo, juegan dejando caer los huevos por una teja. Gana todos los huevos el niño cuyo huevo cae o toca a los otros huevos, en un juego que trae a la memoria las bochas, le bocce, juego de adultos originario de Italia.

Así que si pasas por Chipilo no te extrañe si te ofrecen como “primo” polenta, y como “secondo” un buen mole poblano!

¿Sabías que desde el año 2009, los jueces italianos han dado ejecución a la jurisprudencia de las altas cortes, reconociendo la ciudadanía italiana en primera instancia a los descendientes que demostraran con documentos su derecho de sangre?

¿Quieres saber si tú también tienes derecho?  Compila este  Cuestionario  de Ciudadania

INSCRÍBETE A LA NEWSLETTER